Con el crecimiento de los pagos online, las billeteras virtuales y las ventas en cuotas, cada vez más empresas comenzaron a lidiar con liquidaciones electrónicas, rechazos, contracargos y diferencias de acreditación. Lo que antes podía controlarse manualmente hoy suele convertirse en un proceso complejo, especialmente cuando intervienen múltiples procesadoras y medios de pago.
Cada vez que un cliente paga con una tarjeta o billetera virtual, la procesadora registra la transacción, descuenta aranceles y retenciones impositivas, y finalmente acredita el dinero, días o semanas después. Por eso, el dinero que finalmente recibe la empresa rara vez coincide exactamente con el total vendido: en el medio se aplican aranceles, retenciones, costos financieros y otros descuentos.
La conciliación de tarjetas es el proceso mediante el cual una empresa verifica que cada venta realizada con tarjeta o billetera virtual fue correctamente registrada por la procesadora, liquidada en los montos acordados y acreditada en la cuenta bancaria correspondiente. A este proceso también se lo conoce como “reconciliación de tarjetas”, según el país y, en la práctica, es el único control que permite saber con certeza si la empresa está cobrando todo lo que vende.
¿Cómo funciona la conciliación de tarjetas?
Conciliar las ventas con tarjetas implica comparar y cruzar tres fuentes de información:
- los cupones de venta registrados en el punto de venta (POS o e-commerce),
- las liquidaciones de las procesadoras (Fiserv, Payway, MercadoPago, Getnet, American Express, Tarjeta Naranja y Cabal, entre otras), y
- los movimientos de la cuenta bancaria donde se reciben las acreditaciones.
Cuando este proceso no se realiza con frecuencia, las diferencias suelen acumularse y volverse difíciles de rastrear. Un cupón impago de hace tres meses puede ser imposible de reclamar si ya venció el plazo que fija la procesadora.
Las tres etapas del proceso
La conciliación completa abarca tres etapas que se complementan:
- Conciliación de cupones: se cruza cada cupón de venta contra la liquidación de la procesadora, utilizando los montos brutos (sin el descuento de gastos e impuestos). Es la etapa donde se detectan cupones impagos, rechazos y contracargos a reclamar.
- Verificación de acreditaciones: se controla que los depósitos recibidos en la cuenta bancaria coincidan en monto con el neto informado en las liquidaciones y que se hayan efectuado en los plazos acordados con cada procesadora para cada tarjeta.
- Contabilización de gastos e impuestos: se registran contablemente los aranceles, costos por aceleración, retenciones impositivas (IVA, Ingresos Brutos, Ganancias, etc.) y otros conceptos. En esta etapa se debe verificar que los cargos se correspondan con lo acordado en promociones y recuperar el crédito fiscal que corresponda.
Los errores más comunes que detecta la conciliación
De los tres pasos anteriores, algunos de los problemas más frecuentes que permite detectar la conciliación de tarjetas son:
- Cupones impagos: ventas registradas por el comercio que la procesadora no incluyó en ninguna liquidación. Si no se detectan a tiempo, pueden transformarse en pérdidas definitivas.
- Rechazos y contracargos a reclamar: reversiones de transacciones ya cobradas que, si no se detectan dentro del plazo, hacen perder el derecho a reclamar. Pueden deberse a desconocimiento de la compra por parte del cliente, reclamos de diferencia en plan de cuotas, etc.
- Aranceles incorrectos: tasas aplicadas por encima de lo pactado en los acuerdos con la procesadora.
- Retenciones impositivas mal calculadas: montos de IVA, Ingresos Brutos o Ganancias que no se corresponden con lo que debería aplicarse.
- Diferencias en acreditaciones o plazos: depósitos que llegan con montos distintos o con retraso respecto de lo informado en la liquidación.
- Promociones no aplicadas correctamente: en contextos donde las promociones bancarias son frecuentes, es habitual detectar promociones mal liquidadas o beneficios aplicados incorrectamente, resultando en la pérdida para la empresa. El caso más habitual es el cobro de interés en ventas en cuotas, cuando se ha hecho un acuerdo de cuotas sin interés.
Cómo hacer la conciliación de tarjetas: manual vs software
Conciliación manual
La modalidad más extendida en empresas pequeñas consiste en trabajar con planillas de cálculo. El proceso implica descargar manualmente los archivos de liquidación desde el portal de cada procesadora (Fiserv, MercadoPago, Payway, Getnet, OpenPay, entre otras), exportar el reporte de ventas del sistema de punto de venta y cruzar ambas fuentes manualmente o mediante fórmulas.
Este proceso es viable cuando el volumen de transacciones es bajo. Pero a medida que el negocio crece, la operatoria se complejiza o se incorpora nuevas procesadoras y billeteras virtuales, el tiempo que demanda y la exposición a errores se vuelven difíciles de sostener.
Automatización de la conciliación
Un software comercial de conciliación como Atana SoftCard automatiza todas las etapas del proceso: importa los archivos de las procesadoras y los traduce a un formato homogéneo, los cruza con las ventas del sistema y detecta diferencias sin intervención manual.
Las principales ventajas respecto al proceso manual son:
- Ahorro de tiempo operativo: al importar y conciliar automáticamente los archivos de ventas y liquidaciones, se reduce significativamente el tiempo administrativo y permite al equipo dedicar más tiempo al análisis de diferencias y reclamos. En implementaciones de Atana, los clientes reportan alcanzar en promedio un 85% de conciliación automática.
- Criterios de conciliación múltiples: este tipo de software permite definir reglas de cruce con varias condiciones simultáneas —fecha de operación, importe, número y tipo de tarjeta, código de autorización— lo que aumenta la precisión y reduce las diferencias sin resolver.
- Cobertura de múltiples fuentes: todas las procesadoras y billeteras virtuales se importan en una fracción del tiempo del que demanda el proceso manual y se traducen a un formato único, fácil de entender.
- Detección rápida de cupones a reclamar: al reducir los tiempos de conciliación, se agiliza la detección de cupones que es necesario reclamar, para hacer su gestión dentro de los plazos que establece cada procesadora.
- Generación automática del asiento contable: los sistemas comerciales de conciliación de tarjetas también suelen generar un archivo con el detalle de impuestos y gastos cobrados por las procesadoras, para su registro contable. Algunos sistemas, incluso permiten crear los asientos en los formatos específicos requeridos para importar directamente al sistema contable de la empresa, para mayor precisión y ahorro de tiempos.
La conciliación de billeteras virtuales
Con la proliferación de los pagos digitales, la conciliación ya no se limita a las tarjetas tradicionales. Billeteras virtuales como MercadoPago, Modo o Ualá tienen sus propios formatos de liquidación, tiempos de acreditación y estructuras de aranceles, lo que agrega complejidad para los negocios que operan con múltiples medios de pago.
La conciliación de billeteras virtuales sigue el mismo principio que la de tarjetas —cruzar ventas, liquidaciones y acreditaciones— pero requiere manejar formatos de archivo distintos y conocer las particularidades de cada plataforma. Para quienes ya utilizan software especializado, incorporar una nueva billetera al proceso es simplemente agregar una fuente más, y el resto del proceso se realiza de la misma manera.
¿Cuál es la diferencia entre conciliación de tarjetas y conciliación bancaria?
La conciliación bancaria compara los registros contables de la empresa con el extracto de la cuenta bancaria, independientemente del origen de cada movimiento. La conciliación de tarjetas es más específica: se enfoca en las transacciones de medios de pago electrónicos y cruza tres fuentes —ventas, liquidaciones de procesadoras y acreditaciones bancarias— para verificar que cada venta fue cobrada en las condiciones correctas. En muchas empresas ambos procesos coexisten y se complementan.
¿Con qué frecuencia es conveniente realizar la conciliación?
La frecuencia ideal dependerá de cada empresa, el volumen de ventas y la complejidad de la operatoria. Lo ideal es como mínimo hacerla en forma semanal, ya que este plazo permite detectar diferencias con tiempo suficiente para gestionar reclamos dentro de los plazos que establecen las procesadoras. Algunas empresas de mucho volumen u operatorias complejas, optan por realizar conciliaciones en forma diaria. La conciliación mensual es también una práctica habitual y resulta adecuada para negocios con volúmenes moderados de transacciones.
Conclusión
La conciliación de tarjetas es el proceso que permite a una empresa verificar que todo lo vendido fue efectivamente cobrado y acreditado en las condiciones pactadas. Puede realizarse de forma manual con planillas o de forma automatizada con software especializado. La elección entre una y otra modalidad depende del volumen de transacciones, la cantidad de procesadoras activas y los recursos disponibles en cada empresa, pero siempre que sea posible, es recomendable la alternativa de software para ahorro de tiempos, mayor precisión y continuidad de la operatoria.
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